El modernismo se ha ido encargando de desaparecerlo todo con el paso del tiempo.
Recuerdo la furia que daba cuando a uno le "pegaban" o transmitían piojos y liendras, pero que riiiico cuando nos manoseaban la cabeza entera para matarnos o "sacarnos" esos famosos insectos de nuestro cuero cabelludo.
Para pulgar a un piojoso sólo hacía falta: Una cabeza con piojos, un grupo de curiosos mirones, un paño blanco, un peine y la vieja que se entretenía matando piojos porque no encontraba en que perder el tiempo.
Los curiosos que miraban cuando a uno "lo pulgaban" empezaban a rascarse la cabeza pues ver los piojos ajenos daba la sensación de que ya se les habían transferido a ellos tambien.
Que problema cuando nos prohibían juntarnos con nuestros mejores amigos porque estaban cundíos o repletos en piojos.
Los que estaban más "cundíos" en piojos había que rasparle la cabeza porque de lo contrario era un caso perdido intentar eliminarlos.
Llegó un momento en que los piojos cogieron tanta fama que hasta Robertico Salcedo popularizó un comercial de TV: Era sobre un producto (piojicida) para aplicarlo en el pelo en busca de eliminar masivamente el molestoso animalito, "Avispa al pelo y piojo al suelo".